Instalación de programas

Windows incluye algunas aplicaciones de propósito general (Internet Explorer, Paint, Media Player, etc.), pero la inmensa mayoría de aplicaciones que utiliza el usuario no se instalan junto a Windows, sino que deben instalarse a posteriori. La instalación de programas suele ser bastante sencilla en Windows, ya que casi todos los programas disponen de un asistente que facilita la tarea.

Lo primero es disponer del fichero instalador. Muchas veces, como cuando adquirimos el programa en una tienda, estos se presentan almacenados en un disco óptico, aunque la mayoría de las veces los obtendremos de Internet. El fichero instalador es un fichero ejecutable (con extensión .exe o .msi, entre otras) que sirve para instalar el programa en cuestión. Típicamente este fichero se llama setup. Al ejecutarlo se inicia un asistente que va mostrando distintas ventanas donde se selecciona la ubicación del programa, se muestra la licencia, se escogen distintas opciones respectivas al propio programa, etc.

¿SABÍAS QUE…?
La extensión de un fichero es un grupo de caracteres anexados al final de su nombre y separados por un punto y que identifican el tipo de fichero qué es y que permite al sistema operativo conocer con qué programa ha de abrirlo.

La instalación de un programa conlleva principalmente tres tareas:

  • Copiar los archivos del programa a nuestro disco duro.
  • Crear los accesos en el menú de programas, en el Escritorio o en otros lugares.
  • Inscribir las extensiones correspondientes en el Registro de Windows.
¿SABÍAS QUE…?
El Registro de Windows es una base de datos interna al sistema operativo en la que almacena los ajustes de configuración y opciones sobre aplicaciones, controladores, servicios, etc.

Normalmente sólo es necesario instalar cada programa una vez, aunque a veces sea necesario reinstalarlos para resolver algún problema de funcionamiento. También es frecuente que solo sea necesario un solo fichero instalador, aunque muchas veces el propio fichero venga acompañado de otros ficheros con información o que deben ser copiados al disco duro para el correcto funcionamiento.

Muchas veces en las instrucciones de un programa aparecen también las instrucciones de instalación. Una vez instalado el programa el instalador no es necesario, pero es conveniente conservarlo por si es necesario reinstalar.

A veces ocurre que un programa no dispone de fichero instalador, por tanto, no puede instalarse de manera automática sino que es necesario hacerlo de manera manual. Estos programas suelen venir en un fichero comprimido y lo que se suele hacer es descomprimirlo en algún lugar del disco duro, y crear algún acceso directo.

Windows 8 incluye una importante novedad con respecto a sus predecesores, y es que incluye la Tienda Windows. Esto es un repositorio de aplicaciones, tanto de Microsoft como de otros desarrolladores, para descargarlas e instalarlas de manera automática, bien de forma gratuita o de pago, y que dispone de un buscador que localiza fácilmente las aplicaciones que necesitamos. Aunque de todos modos, pueden instalarse aplicaciones del modo tradicional.

Cuando instalamos cualquier programa debemos detenernos a leer la información que aparece en las ventanas del asistente, pues, aunque suelen aparecer seleccionadas las opciones más recomendables, en ocasiones puede que escojamos opciones que no nos interesan. Es usual, que al instalar programas gratuitos, se nos dé la opción de instalar otros programas que no necesitamos, e incluso, que pueden ser molestos.

Desinstalación

La desinstalación de programas también suele ser sencilla, pero en el caso de no hacerse correctamente, pueden darse problemas en el sistema operativo, por lo que es importante procurar hacer bien la desinstalación.

Hay dos formas de desinstalar:

  • A través del panel de control, en la opción de Agregar o quitar programas, en el caso de Windows XP, o Programas y características en el caso de Windows 7 y 8. Al abrir esta funcionalidad se muestra una lista con todos los programas instalados en el equipo. Si se hace clic con el botón derecho sobre algún programa de la lista se mostrarán opciones para desinstalarlo o actualizarlo.
  • Por medio del propio programa, ya que este al instalarse suele instalar a su vez una utilidad para desinstalarlo que suele aparecer junto al acceso al programa en el menú Inicio o en el menú interno del propio programa.

De una manera o de otra se ejecuta la misma utilidad con el mismo resultado. No obstante, no siempre la utilidad de desinstalación del propio programa funciona correctamente, y puede que deje algún resto del mismo, como ficheros, entradas del registro o accesos directos. Un programa mal desinstalado puede generar problemas de funcionamiento en el equipo.

 

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