Disipador y ventilador

Los elementos internos de los equipos informáticos tienen un margen de temperaturas para su correcto funcionamiento. Si se sobrepasan estos márgenes pueden producirse bajadas de rendimiento e, incluso, averías que obligarán a sustituir los elementos dañados. Especialmente problemático es el microprocesador, que necesita de mecanismos de refrigeración potentes para no sufrir daños. Los elementos que se utilizan para esto son dos: ventiladores y disipadores.

El disipador está constituido por láminas o púas de aluminio o cobre sobre una base del mismo material. Al tener una superficie muy amplia en contacto con el aire, transmite el calor desde el dispositivo con el que está en contacto hacia este. Los disipadores se utilizan en el microprocesador, como elemento independiente de este, y en otros circuitos integrados como el chipset o en la tarjeta gráfica, pero ya como una pieza unida.

El ventilador se utiliza como elemento auxiliar para ayudar al disipador a transferir el calor hacia el aire. Su dimensión estará ajustada a la del disipador y necesitarán un aporte de energía para funcionar. Si no está en buen estado o es de mala calidad puede hacer ruido, y en caso de que deje de funcionar el dispositivo al que enfría puede sobrecalentarse y averiarse. Por tanto, aunque es un elemento simple, es imprescindible y debe recibir un mantenimiento. Se utiliza en microprocesadores y con menos frecuencia en dispositivos como el chipset o la tarjeta gráfica.

Imagen de ventilador con un disipador enganchado

Ventilador y disipador

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